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| GENERAL
"JOSÉ
MARÍA CÓRDOBA MUÑOZ"
(1799
- 1829)
Militar y
político colombiano, nació en Concepción - Antioquia, el
8 de septiembre de 1799. José María Cordoba era hijo de Don Crisanto
Córdoba Mesa y de Doña Pascuala Muñoz Castrillón; fueron sus
hermanos Venancia, Salvador, Vicente, Mercedes y Mariana, hasta
los 9 años vivió con sus padres en San Vicente, población muy
cercana a Concepción, su hogar era de buenas comodidades, por lo
que desde pequeño aprendió a montar a caballo por trochas y
difíciles caminos.
En 1809 su familia pasó a vivir
a Rionegro con el fin de brindar educación a los hijos, José
María estudió con el maestro Manuel Bravo y con el Sabio Caldas,
de quienes obtuvo conocimiento del movimiento de independencia del
20 de Julio de 1810.
En 1812 viajó con su padre a
Cartagena por motivos de negocios, ya era experto en afrontar los
peligros de la selva, de regreso fueron asaltados y allí José
María se enfrentó valientemente con los asaltantes, no obstante
no pudo evitar el robo, en 1814, el joven Córdoba ingresa a la
Escuela de Ingeniería y a pesar del desacuerdo de su padre se
alistó en la escuela de cadetes del Coronel Serviez. En 1817 se
afilió al ejército de Bolívar, para entonces era Capitán a sus
escasos 18 años, en 1818 el General Bolívar lo asciende a
Teniente Coronel. Contribuyó eficazmente para la libertad de
Antioquia en la batalla de Chorros Blancos en Yarumal en 1822.
Después de la Batalla de Ayacucho, Córdoba regresa a sus 26
años a Bogotá donde permanece aislado de la política y las
milicias hasta 1829 cuando encabeza la rebelión contra el General
Bolívar y muere en la Batalla de El Santuario el 17 de
Octubre de 1829.
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¿CÓMO
ERA JOSÉ MARÍA CÓRDOBA?
En la revista Perfiles
históricos del Centro de historia de El Santuario (No. 9 -
Diciembre de 1988) se describe al "Bravo León de
Ayacucho" de la siguiente manera:
"El General
Córdoba era el hombre más buen mozo que pueda imaginarse, ni
alto ni bajo; tenía un porte marcial que no he visto otro, al
caminar cojeaba un poquito; el óvalo de la cara era hermoso, la
tez blanca y sonrosada, ojos grandes y rasgados que chispeaban;
era lampiño. Tenía gran afición al baile, se enloquecía por
las mujeres; con sus amigos era amable y complaciente, menos en
las horas en que estaba sombrío. En el último tiempo de su vida
se aficionó tanto al estudio que no soltaba el libro de sus
manos: Bolívar lo quiso como a la niña de sus ojos, alguna vez
lo oímos decir: Es el único militar honrado que
conozco".
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BATALLAS:
Se
dice que la primera lucha donde participó Córdoba con el rango
de subteniente fue en la Batalla de El Palo, por su valentía,
allí mismo en el campo de Batalla fue ascendido a Teniente
efectivo a la edad de 16 años.
Las
siguientes son algunas de las batallas en las que el Gral. José
María Córdoba intervino:
El
palo,
Cachiri,
Cuchilla del Tambo, La Plata, Sombrero,
Rincón de los toros, Cojedes, Paya, Gameza, Pantano de Vargas,
Puente de Boyacá, Chorro
Blanco, Majagual,
Tenerife, Bombona, Pichincha, Puente
de Guitará, Cuchilla de Taíndala, Ayacucho y El Santuario.
Batalla
de Ayacucho: Se desarrolló en territorio peruano el 9
de Diciembre de 1824, actuaron los patriotas: El mariscal Antonio
José de Sucre, José María Córdoba, Guillermo Miller y Jacinto
Lara, quienes triunfaron sobre los españoles, el Virrey José de
la Serna, José Canterac y Jerónimo Valdés, entre
otros.
Con
este trinfo se consolidó la libertad del Perú, Ecuador y
Bolivia, y se selló la libertad americana, en donde se destacó
la valentía de Córdoba, por lo que se le conoce como el
"Héroe de Ayacucho" o el "León de Ayacucho"
en su honor, el escudo de El
Santuario lleva un León victorioso.
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¿POR
QUÉ MATARON A CÓRDOBA?
El Congreso de
Angostura en 1819 nombró al Libertador Simón Bolívar
Presidente de la Gran Colombia (Colombia, Venezuela y Perú), en
1821, Francisco de Paula Santander asume la presidencia mientras
Bolívar continúa en la campaña libertadora. El Congreso de la
Gran Colombia desaprobó la Constitución de Bolívia, redactada
por Bolívar, por considerarla centralista y semimonárquica, las
diferencias entre los seguidores de Bolívar, Santander y los
neutrales, obligaron a Bolívar a asumir la dictadura, adoptando
poderes extraordinarios y dictando normas del régimen de la
colonia.
La dictadura de
Bolívar tuvo mucha oposición de burgueses, intelectuales,
políticos, comerciantes y militares, quienes pretendían
aprisionar a Bolívar y obligarlo a renunciar al mando, pero el
odio y el oportunismo de algunos militares los llevó a planear su
muerte.
El 25 de
septiembre de 1828 sucedió la llamada "Conspiración
septembrina" contra el Libertador; días antes, una mujer
cuyo nombre no registra la historia, acusó de conspirador al
General José María Córdoba; esa acusación, el hecho haber
recibido clases y de haberse encontrado la noche de la
conspiración con el comandante venezolano Pedro Carujo, el
más empecinado en darle muerte a Bolívar, le fue preparando la
desgracia a Córdoba.
Córdoba firmó
todas las sentencias de muerte y fue implacable con los
conspiradores juzgados, no obstante, en 1829, se rebeló contra la
dictadura, por lo que se dio la orden al "Batallón Cazadores
de Occidente" al mando del inglés Daniel Florencio
O'leary, que se desplazó desde Bogotá hasta El Santuario, en
donde el irlandés Ruperto Hand asesinó al General Jose
María Córdoba.
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¿COMO
MURIÓ JOSÉ MARÍA CÓRDOBA?
El
Coronel Francisco Giraldo, en relato publicado en la Biografía de
Córdoba de Eduardo Posada, dice:
"Yo
estaba tendido en una camita de palos redondos, algo así como las
que usan los campesinos pobres, cuando Córdoba entró ya herido,
a la casa de El Santuario. No bien me vio, se dirigió a mí y se
dejó caer en mi cama de modo que el cuerpo le quedó atravesado
sobre mis piernas y la cabeza apoyada sobre mi brazo derecho: la
sangre que brotaba de sus heridas chorreaba al suelo por los
intersticios de la cama, confundida con la mía; en esa posición
lo encontró Hand. Como perro de presa que husmea, apareció este
inopinadamente, en la puerta, armado de su sable: estaba beodo.
Dirigiendo una mirada siniestra sobre los que allí estábamos,
dijo: ¿Aquí está Córdoba? Enderezose éste al punto, como
sacudido por conmoción eléctrica. ¿Qué quieres?, le
respondió. Verlo el vil mercenario arrojarse sobre él y abrirle
la cabeza de un sablazo, todo fue uno. La víctima se llevó la
mano a la herida para protegerla, y un segundo sablazo le voló
los dedos; el trecero que sonó opaco, como embotado por sangre,
lo trajo a tierra...
...¿Y
lo remató? Así lo creí yo, porque todo quedó en silencio; al
cabo de algún espacio de tiempo oí como en un delirio en que se
percibían estas palabras entrecortadas por el estertor: "Ah
cobardes... Ah cobardes..." Medio me incorporé en el lecho,
y entonces se me ofreció a la vista la cosa más horrorosa: por
aquel suelo terroso y desigual, lleno de charcas de sangre, estaba
tendido el General ya agonizante, con los ojos empñados, el
cabello hecho mechones sangrientos y cruzado por ríos de sangre
medio congelada, aquel rostro tan hermoso y tan fresco como el de
una niña de quince años.
-
¿Qué hora sería ésta General? - Serían las dos o tres de la
tarde. A poco lo levantaron de allí con otrso heridos y los
pasaron a otra pieza. Nada más vi.
-
Bien General ¿Cómo se explica usted aquello de la caja sobre la
cual se asegura que fue asesinado? - De esto yo nada sé; me
figuro que estaría a los pies de cama y como ésta era corta, al
enderezarse Córdoba se resbalaría sobre ella.
-
Bien General y por fin, ¿Dónde murió Córdoba? - Tampoco se;
algunos dicen que cuando lo sacaron de la casa ya estaba muerto;
otros aseguran y otros dicen que fue en un punto llamado
Pantanillo. Yo sólo se que su cadáver amaneció tirado en un
zaguán de una casa de Marinilla. Es esto lo que más me
duele".
Tomado
de Perfiles Históricos No. 9 . Diciembre de 1988, Pág 32.
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